Para los orientales, la práctica se lleva a cabo desde hace miles de años. Para los occidentales, la meditación está de moda. En esta sociedad de consumo cada día es más fácil acceder a esta experiencia, pero en ocasiones se crean productos que están alejados de la esencia de la meditación en sí.

Si bien los avances científicos comprueban sus beneficios siguen existiendo mitos y creencias erróneas en torno a esta disciplina.

Hay mucha información que necesita ser ordenada para que podamos entender esta herramienta que es fundamental para construir el mundo de consciencia que está naciendo.

Por eso decidí escribir esta Mega Guía con todo lo que necesitás saber sobre esta práctica milenaria, de la que tanto se dice y que cada vez se practica más.

¿Qué es la meditación?

Es una práctica de atención concentrada sobre un objeto externo que en general, es la respiración, pero puede ser el fuego de una vela, una actividad, la propia consciencia, los pensamientos, el cuerpo, etc.

Es una disciplina milenaria que, como cualquier práctica requiere entrenamiento y constancia para generar el hábito y obtener resultados.

La meditación es conectarse con el momento presente. Es volver a enfocar la atención en lo que está sucediendo en este instante cada vez que nos damos cuenta de que estamos pensando en algo relacionado con el pasado o con el futuro.

La intención de la práctica es lograr ser un observador neutral de nosotros mismos. Sin involucrarnos con los pensamientos y las emociones, sino observarlas sin juzgar, conocerlas y tomar distancia de ellas entendiendo que no nos definen ni nos identifican.

Es una herramienta que nos permite abrir la puerta hacia nuestro interior y experimentarnos a nosotros mismos como parte de algo inmenso, de la totalidad de la vida. La desconexión de nuestra fuente es la causa de todos los problemas y de todo el sufrimiento. Y la forma de conectarnos con nuestra fuente es mirar hacia adentro.

 

Mitos sobre la meditación

1. Meditación no es reflexión.

Muchas personas confunden la práctica “meditación” con el concepto “reflexión”. Cuando nos sentamos a meditar no nos sentamos a pensar sobre algo que nos esté sucediendo en la vida.

La reflexión es una actividad racional, y en la meditación intencionalmente concentramos la atención, por lo general, en la respiración para callar los pensamientos y aquietar la mente.

 

2. No tiene que ver con la religión

Todas las religiones además de ritos y dogmas propios, tienen aspecto espiritual. Intentan acercar a sus creyentes a la búsqueda de su esencia y les dan herramientas para que se sientan mejor en sus vidas.

Algunas religiones, por ejemplo el Hinduísmo o el Budismo adoptan la práctica de la meditación, así como también la utilizan muchas personas agnósticas. En el cristianismo el rezo del Rosario es una meditación similar al rezo del japa mala en el que se repite un mantra 108 veces y la mente se concentra y relaja con la repetición, la vibración que se genera en el cuerpo y la energía que tienen las palabras.

Se vincula sobre todo con el budismo, porque en su filosofía es esencial esta práctica, pero meditar no nos obliga a convertirnos al budismo ni nos exige ser personas especialmente espirituales.

 

3. La meditación va más allá de los hábitos superficiales

Para meditar no tenés que vestirte de blanco ni de naranja, ni dejar de comer carne y mantenerte emocionalmente equilibrado todos los días y a toda hora.

No tenés que aislarte en una cueva ni hacer un retiro de silencio en la India. No tenés que sentirte perfecto. Llegamos a la meditación por no ser todas estas cosas.

Que practiques todos los días meditación no implica que tengas que dejar nada de lo que sos ni de lo que hacés. Los beneficios que te regala esta disciplina van a transformar tu vida alejándote de malos hábitos y ayudándote construir con mayor facilidad otros mejores.

 

4. Si sos inquieto también podés

El problema de la mayoría de las personas que empieza a meditar es que se aburren, se sienten ansiosos, inquietos, les incomoda la postura y se distraen demasiado. Pero todo esto es normal.

La meditación es observar esas distracciones y elegir intencionalmente volver la atención al foco que elegimos.

No importa si no te sale la posición de loto, sentate cómodamente en una silla (no se recomienda acostarse porque podés dormirte, pero si te comprometés con la práctica y no con el sueño, podés meditar acostadx).

Si te sentís incómodo en la práctica, movete. Al principio lo fundamental es que empieces a adoptar el silencio y el foco de atención. Luego vas a poder sumar las incomodidades físicas y emocionales a la práctica y mantenerte en una misma posición el tiempo que desees.

Y si te aburrís, es porque aún no lográs estar presente. Aceptá ese aburrimiento, incluílo en tu práctica y observá qué pasa.

Además hay varios tipos de meditación. Si sos muy inquieto quizás prefieras una meditación más activa, con sonidos, canto de mantras, meditación Kundalini o simplemente practicar yoga antes de sentarte en posición de loto.

 

5. No es dejar la mente en blanco

No tenés que sentarte a meditar esperando tener la mente en blanco, porque los pensamientos van a aparecer uno tras u otro y te vas a sentir frustradx.

El objetivo de la práctica es concentrarte en algo (por ejemplo, la respiración) y cuando te das cuenta de que te fuiste a otro lado, amablemente vuelvas a este momento, vuelvas a la respiración.

Te va a pasar, porque es la naturaleza de la mente generar pensamientos y una de las grandes enseñanzas de la meditación es no pretender ser perfectos, sino aceptar la naturaleza de lo que somos.

Como me dijo mi maestro de Reiki, al final te das cuenta de que no existen tantas reglas. Simplemente es sentarte y ser esencia.

 

Beneficios

Fisicos

  • Disminuye el nivel del cortisol, una hormona que segregamos como respuesta al estrés.
  • Estimula el sistema inmunológico y los mecanismos de autocuración.
  • Disminuye la presión sanguínea
  • Disminuye los niveles de lactato en sangre, y por lo tanto disminuyen los ataques de ansiedad.
  • Reduce los dolores relacionados con la tensión (de cabeza, de estómago, de articulaciones)
  • Reduce el insomnio
  • Aumenta la producción de serotonina (mejora el humor)

 

Mentales

  • Aumenta la capacidad de concentración
  • Calla el bullicio interno (rumiación) y genera estados más creativos y emocionalmente positivos
  • Libera la mente de las preocupaciones diarias
  • Estimula las zonas del cerebro asociadas con la felicidad
  • Mejora la estabilidad emocional
  • Desarrolla la intuición
  • Aclara la mente y nos permite ser más efectivos y tomar mejores decisiones
  • Nos genera un estado de bienestar y paz

 

 

Espirituales

  • Desarrolla la consciencia de unidad con el todo
  • Armoniza las emociones, podemos ser conscientes de nuestros estados de ánimo negativos y positivos y no permitir que ellos se apoderen de nosotros.
  • Tomás consciencia del potencial infinito que tiene cada una de tus células, de los tejidos, músculos, huesos, órganos y sistemas de tu cuerpo, de vos como persona y de las personas a tu alrededor. De la sociedad, de la naturaleza, del todo.
  • Aumenta el amor propio, que es la base de todo paso que damos en el camino de evolución espiritual

 

Cómo empiezo a meditar?

Lugar

Lo ideal es tener un lugar especial para meditar, un almohadón en el suelo, sahumerios o palo santo, una fuente de agua, luz tenue, velas, e imágenes que te transmitan paz y energía positiva. Pero no siempre tenemos el lugar para destinarle a nuestra práctica de meditación.

Yo personalmente apoyo la idea de meditar en la naturaleza, en un parque sobre el pasto, en contacto con la tierra o con un árbol, frente al río o al mar.

La naturaleza emite una vibración a 432 hz de frecuencia, y al estar en contacto con ella nos equilibra a su frecuencia elevando nuestra energía.

Pero si te resulta complicado encontrar un sitio natural donde meditar, elegí un lugar de tu casa en el que te sientas cómodx y preparalo para que acompañe tu meditación.

Hora

Podés meditar en cualquier momento del día, incluso ahora mismo podés tomarte un minuto para cerrar los ojos y concentrarte en los sonidos, o en tus sensaciones físicas.

Los mejores momentos para meditar son por la mañana ni bien te levantás y por la noche antes de dormir, porque las ondas cerebrales que se emiten en los estados se somnolencia ayudan a entrar en estados de meditación más profundos.

Es fundamental si querés generar el hábito de meditar, que elijas en qué momento de tu día lo vas a hacer, y lo respetes. Si elegís meditar todos los días a las 22hs y un día en ese horario querés hacer otra cosa, establecé un horario alternativo y respétalo. No se pueden generar hábitos si no estás comprometidx con ellos.

 

Postura

La posición habitual para meditar es sentarnos sobre un almohadón con la espalda recta y las piernas cruzadas.

Podés realizar un mudra con las manos, pero para empezar recomiendo que simplemente se apoyen sobre las rodillas. La coronilla, parte más alta de la cabeza, debe estar en dirección hacia arriba y el mentón levemente hacia adentro.

Si la posición de loto te resulta incómoda, simplemente sentate en un sillón o en una silla, lo importante es que estés cómodo.

Y si durante la práctica empezás a sentir molestias, acomodá tu postura y volvé a concentrarte en la meditación. Que no te distraiga.

 

¿Cuánto tiempo?

No es tan importante la cantidad de tiempo como la constancia de hacerlo todos los días. Algunas personas empiezan con 1 minuto. Otras con 5 o con 10. En las meditaciones guiadas que subo a Soundcloud vas a encontrar meditaciones cortas, de 10 o 15 minutos, para que puedas entrar en el estado de meditación y luego quedarte ahí el tiempo que quieras.

 

Pasos a seguir

1. Relajación

El primer paso para meditar es aprender a relajarnos. Dejar a un lado la vida que desempeñamos hacia afuera, los roles que ocupamos en la familia y en la sociedad, las preocupaciones y las tensiones que todo esto nos genera.

Respirando con calma y pausadamente todo nuestro cuerpo entrará en ese estado de relajación.

 

2. Concentración

Para aquietar la mente debemos mantener la concentración en algo, y cuando nos damos cuenta de que estamos pensando en otra cosa, volvemos amablemente al objeto que elegimos.

 

  • Respiración. Prestá toda tu atención al inhalar y exhalar. Al flujo del aire que ingresa por tu nariz, a su temperatura al entrar y al salir. Al movimiento que se genera en tu cuerpo cuando respiras.
  • Objeto externo. Podés prender una vela frente a vos, y simplemente observar como si fuera la primera vez que la ves, y como si tu vida dependiera de eso. Observá los movimientos del fuego, los colores, las emociones que surgen en vos,
  • Sonidos. Cerrá los ojos y escuchá cada uno de los sonidos que se presenten en este momento. Los más cercanos y los más lejanos. No los juzgues, simplemente observalos. Conectate con los sonidos de la naturaleza, del agua, de la lluvia, de los pájaros, del viento. Sentí las emociones que ellos te producen.

 

3. Vuelta a la realidad

Permanecé ahí el tiempo que quieras y disfrutalo.

Para terminar, volvé a tomar contacto despacio con tu respiración, con tu cuerpo, mové despacio las articulaciones, y cuando te sientas listx, abrí los ojos.

Mi consejo es que te mantengas en silencio un tiempo más, evites conversaciones y ruidos, el uso del celular y los movimientos bruscos.

Y recordá que lo importante es cómo te sentís después de la meditación, asíque llevá esa energía al resto de tu día.

Preparé una meditación para que entres en este mundo y te sumerjas en la relajación y en la paz que están esperando por vos.

Escuchala y seguí la voz.

Contame en los comentarios cómo fue tu experiencia, quiero saber tu opinión acerca de lo que pensabas que era la meditación y lo que realmente es.